¿Tus deudas se comen el salario? Cómo ordenar varios préstamos sin perder el control
Cómo organizar las deudas y recuperar el control de las finanzas
Cuando una parte importante del salario se destina cada mes al pago de préstamos, tarjetas de crédito y otras obligaciones, organizar las deudas puede ser el primer paso para recuperar el control de las finanzas personales.
Antes de solicitar un nuevo crédito o refinanciar, es fundamental conocer con precisión cuánto se debe, cuánto cuesta cada obligación y qué porcentaje de los ingresos está comprometido.
La Escuela de Educación Financiera de la Superintendencia de Bancos incluye entre sus contenidos la evaluación del nivel de endeudamiento, la priorización de pagos, la identificación del sobreendeudamiento y estrategias como los métodos avalancha y bola de nieve.
El primer paso: conocer todas las deudas
Para comenzar, es recomendable elaborar una lista con todas las obligaciones financieras. De cada deuda conviene identificar:
- Saldo pendiente.
- Tasa de interés.
- Cuota mensual.
- Plazo restante.
- Fecha de pago.
Tener varias obligaciones puede hacer que una persona conozca cuánto paga cada mes, pero no necesariamente cuánto debe en total ni cuál de sus deudas representa el mayor costo financiero.
También es importante diferenciar entre una deuda grande y una deuda cara. Una obligación con un saldo elevado no necesariamente es la más costosa si tiene una tasa de interés baja. En cambio, una deuda con un saldo menor puede representar una mayor carga financiera si aplica una tasa elevada.
Avalancha o bola de nieve
Después de cubrir los pagos mínimos y obligatorios, existen diferentes estrategias para utilizar el dinero adicional destinado a reducir las deudas.
El método avalancha consiste en concentrar el pago extra en la deuda que tenga la tasa de interés más alta. Una vez saldada, el dinero que se destinaba a esa obligación se utiliza para acelerar el pago de la siguiente deuda más costosa.
El método bola de nieve, en cambio, prioriza la deuda con el saldo más pequeño. Al eliminarla, la cuota que se pagaba se suma al pago de la siguiente obligación.
La avalancha puede ser más conveniente para quienes buscan reducir el costo total de los intereses, mientras que la bola de nieve puede resultar útil para quienes necesitan obtener resultados visibles que les ayuden a mantener la disciplina financiera.
¿Qué porcentaje del salario está comprometido?
Otro cálculo importante es determinar qué parte de los ingresos mensuales se destina al pago de deudas.
Para obtenerlo, se suman todas las cuotas mensuales y se divide el resultado entre el ingreso mensual.
Por ejemplo, una persona que recibe RD$50,000 y paga RD$8,000 de un préstamo personal, RD$5,000 de una tarjeta y RD$4,000 de un financiamiento tiene compromisos mensuales por RD$17,000.
Esto significa que el 34 % de sus ingresos está destinado al pago de esas obligaciones, antes de cubrir gastos como vivienda, alimentación, transporte y servicios básicos.
En otro caso, una persona con ingresos de RD$75,000 que paga RD$12,000 de un préstamo, RD$8,000 de una tarjeta y RD$7,000 de un financiamiento de vehículo tiene compromisos por RD$27,000, equivalentes al 36 % de sus ingresos.
Este cálculo permite visualizar cuánto dinero queda disponible después de cumplir con las obligaciones financieras.
Proteger primero las necesidades esenciales
Cuando existe presión financiera, no todas las obligaciones tienen las mismas consecuencias. Antes de establecer un plan de pagos, es necesario garantizar la cobertura de necesidades esenciales como vivienda, alimentación y servicios básicos.
A partir del dinero disponible, se puede establecer cuánto destinar al pago de las demás obligaciones sin asumir compromisos que posteriormente sean imposibles de mantener.
Aceptar una cuota que exceda la capacidad real de pago puede empeorar la situación. Por eso, antes de negociar con una entidad financiera o asumir una nueva obligación, conviene revisar cuidadosamente los ingresos, gastos fijos y compromisos existentes.
Consolidar o refinanciar no siempre significa pagar menos
La consolidación puede ser una alternativa cuando permite reunir varias obligaciones en un solo préstamo. Sin embargo, antes de tomar esta decisión es necesario comparar la tasa de interés, el plazo, la cuota mensual y el costo total de la nueva operación.
Una cuota más baja no necesariamente significa un menor costo. En algunos casos, la reducción mensual se consigue extendiendo el plazo del préstamo, lo que puede provocar que se pague más dinero en intereses a largo plazo.
Tampoco resulta conveniente sustituir una deuda por otra si la nueva operación no reduce realmente el costo financiero o si, después de consolidar, se vuelven a utilizar las líneas de crédito y se generan nuevas obligaciones.
La clave es evitar entrar en un ciclo en el que se solicita un nuevo préstamo para cubrir constantemente las deudas anteriores.
¿Cuándo buscar orientación financiera?
Si las cuotas dificultan cubrir los gastos esenciales, existen atrasos frecuentes, se recurre constantemente a un préstamo para pagar otro o resulta difícil determinar cuánto se debe en total, puede ser conveniente buscar orientación financiera.
La Superintendencia de Bancos cuenta con recursos de educación financiera sobre presupuesto, crédito, manejo de deudas y recuperación financiera. Asimismo, Pro Consumidor dispone de servicios de mediación financiera para consumidores que buscan alcanzar acuerdos de pago.
Organizar las deudas no consiste simplemente en pagar una cuota después de otra. El proceso comienza por conocer la situación financiera completa, identificar cuáles obligaciones son más costosas, calcular cuánto del ingreso está comprometido y elegir una estrategia de pago sostenible.
Solo después de realizar ese diagnóstico conviene evaluar alternativas como negociar, refinanciar o consolidar las deudas.