Cepal reduce la proyección de crecimiento de la República Dominicana para 2026

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La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) revisó a la baja sus proyecciones de crecimiento del producto interno bruto (PIB) de la República Dominicana para 2025 y 2026, aunque el país mantendría un desempeño superior al promedio regional.

En su informe Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2025, la Cepal estimó que la economía dominicana crecerá un 2.9 % en 2025, por encima del promedio regional de 2.4 %, ubicándose en el puesto 12 entre las economías con mayor expansión en la región.

Para 2026, el organismo prevé un crecimiento del 3.6 %, lo que representa una reducción de 0.7 puntos porcentuales respecto a su proyección de octubre, cuando estimaba una expansión de 4.3 %. Aun así, esta cifra colocaría a la República Dominicana como la séptima economía de mayor crecimiento en América Latina y el Caribe.

La Cepal advirtió que la región continuará enfrentando un escenario de bajo crecimiento. Para 2026, se espera que las principales fuentes que han sostenido la actividad económica en los últimos años —el consumo privado y la demanda externa— pierdan dinamismo, debido a un menor crecimiento del empleo y a la desaceleración del comercio internacional.

El consumo ha sido el principal motor del crecimiento regional, aportando más de la mitad del aumento del PIB en años recientes. Sin embargo, su contribución disminuiría tanto en 2025 como en 2026, según las proyecciones del organismo.

El informe también alertó sobre diversos riesgos externos e internos que podrían afectar el crecimiento económico en 2026. Entre los factores externos se destacan la evolución del crecimiento del PIB mundial, especialmente en los principales socios comerciales, la dinámica del comercio internacional, la política monetaria de Estados Unidos y la volatilidad de los mercados financieros, incluyendo los flujos de inversión extranjera directa y remesas.

En el ámbito interno, la Cepal señaló que el desempeño de los mercados laborales, la vulnerabilidad ante desastres naturales, el peso del servicio de la deuda y la evolución de la inflación serán determinantes para el comportamiento del consumo y la inversión en las economías de la región.